jueves, 1 de noviembre de 2018

LA FASCINACIÓN DEL ARTE POR LA VELOCIDAD: EL FERROCARRIL

EDWARD HOPPER: "Locomotora americana", 1944
Stephenson estaba seguro del futuro que esperaba al mundo con la utilización del ferrocarril. Su invento había llegado para quedarse. Así se lo describía a su hijo:


Al arte le fascinó el ferrocarril. Era una metáfora de la vida… y estimulaba la imaginación de los artistas que ampliaron su mundo de imágenes, de palabras, de sensaciones y de vida.

El ferrocarril es la punta de lanza en la revolución de los transportes. Comienzan a investigarse nuevos medios de locomoción… y llegarán el barco de vapor, el automóvil, el avión… que ya formarán parte de las vivencias cotidianas de los ciudadanos y no dejarán de perfeccionarse.
Nada será igual para el ser humano, nada será igual para el arte. La máquina se incorpora a su universo creativo. La máquina se convierte en objeto de representación artística. El cine, la fotografía, las artes plásticas, la música y la literatura convertirán al tren en protagonista de sus obras...
El diseño de carteles de información y propaganda de las diferentes rutas del ferrocarril se convierten a menudo en sugerentes obras de arte llenas de color y expresividad. Diseñadores gráficos y pintores adquieren fama y prestigio a través de estos reclamos publicitarios de gran calidad. Entre ellos destacan PROHASKA, RAY, PIERRE FIX-MASSEAU y, sobre todo A.M. CASSANDRE




El ferrocarril se convirtió en un escenario icónico para el cine. Lugar ideal para el despliegue de un enorme caudal de sentimientos. Despedidas, encuentros y desencuentros, misterios, soledades, alegrías y tristezas. Toda la vida cabía en un tren. Toda la historia se podía reflejar a través de sus pasillos, de sus ventanillas, dentro de sus departamentos… un lugar donde todo era posible.
El ferrocarril jugó un papel clave en la unificación del vasto territorio de Estados Unidos. La presencia del ferrocarril en el western era imprescindible. Un ejemplo notable fue “El caballo de hierro”, un clásico filme de John Ford.

Numerosas obras literarias han sido adaptadas al cine. Relacionadas con el ferrocarril se pueden destacar las de Patricia Highsmith, “Extraños en un tren” y “Asesinato en el Orient Express”.

Fotógrafos de prestigio se dejaron seducir por la vitalidad y el simbolismo que el ferrocarril aportaba a la vida y dejaron su impronta a través de imágenes únicas que han pasado a formar parte del patrimonio fotográfico.
No hay que olvidar que el inicio de la fotografía creció paralelo al desarrollo del ferrocarril. Ambos inventos fueron testimonio del comienzo de una nueva era. Hasta la actualidad no han dejado de perfeccionarse.
Obra del reconocido fotógrafo estadounidense Stieglitz, del año 1903 que se exhibe en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York- donde se ve una locomotora de vapor andando por los raíles de Long Island.










ELIOT ERWITT WYOMING, Steam-Train Press, 1954




La imagen del ferrocarril fue tan estimulante que suscitó la atención del mundo creativo. Producía un sinfín de sensaciones. La máquina empezó a despertar un interés trascendente para la vida. Para el arte se convirtió en un objeto estético no solo por los aspectos materiales y físicos sino también los psicológicos, todo aquel mundo que latía en su interior.

martes, 23 de enero de 2018

LOS BURGUESES DE CALAIS, TESTIGOS DE LA HISTORIA






En 1884 el ayuntamiento de Calais encarga al escultor Auguste Rodin el proyecto de crear, en la plaza principal de la ciudad, un monumento para homenajear una hazaña heroica, la de un grupo de seis personas que se entregaron voluntariamente a los conquistadores ingleses, para evitar la completa destrucción y saqueo de Calais al inicio de la Guerra de los Cien Años. El monumento celebró el heroísmo de estos calesianos, reforzando la identidad histórica de la ciudad.
Calais, Plaza del Ayuntamiento
Rodin descarta el típico monumento con un gran pedestal y decide situar a los personajes, realizados en bronce, sobre una mínima peana triangular, casi a la altura del espectador, lo que les daba más humanidad y evitaba los lugares comunes del heroísmo y la teatralidad exaltada en un zócalo. 
Concibió un grupo de seis personajes, aislados pero unidos en la miseria de su situación. Son personajes históricos con gran diferenciación psicológica. La posibilidad de enfrentarse cara a cara con cada uno de los personajes y de caminar entre ellos, permitió al artista mostrar todos los detalles de los rostros y las expresiones. Rodin crea elocuentes retratos y trata de dar a los rostros rasgos característicos de la región de Calais con el fin de conferir al drama una dimensión real y actual.
El artista aplica a su obra un modelado de superficies rugosas y multiplica los planos para lograr efectos de luces y sombras. Esta técnica del "non finito" que inició un vanguardista Miguel Ángel, convierte al espectador en un observador activo. Él debe completar la obra con su imaginación. 
Crea volúmenes dotados de vida. Para ello utiliza una serie de recursos: actitudes y gestos, juegos de luces y sombras que surgen de la acción recíproca de entrantes y salientes, incisiones, rasguños de las superficies esculpidas. Sugiere el movimiento sin representarlo materialmente.


El movimiento rotativo invita al espectador a caminar alrededor de la escultura lo que lleva a una secuencia de imágenes en las que cada rostro refleja rasgos individuales de sentimientos variados (resolución, angustia, apatía...).

Rodin expresa con realismo a seis hombres que han sobrevivido el sitio de un año y que ahora dan su primer paso hacia la muerte. Algunos se inclinan, unos cabizbajos, otros con la cabeza alta, otros se tapan el rostro horrorizado con las manos, todos dudan. Los seis burgueses están vestidos con harapos y preparados para ser colgados. Aunque los hombres estén individualizados se trata de una obra colectiva, en la que las personas se dirigen juntas hacia un destino inexorable.  No se narra un instante específico congelado en el tiempo, sino un espectro de pensamientos, sentimientos y decisiones. Son hombres encerrados en si mismos, en su dolor y no se comunican entre ellos ni con el espectador. Se aprecia el deterioro físico y anímico de las anatomías lo que anuncia las vigorosas deformaciones del expresionismo. Rodin es un artista innovador que se opone al rígido academicismo del siglo XIX.
De tamaño mayor que el natural. No forman un único bloque, sino que se trata de seis figuras totalmente exentas, en la que es tan importante la materia que las compone como el espacio vacío que las rodea.

Las figuras se introducen en el espacio o dejan que el espacio se introduzca en ellas: la masa corpórea no es compacta y cerrada como en los neoclásicos sino que se articulan rítmicamente los huecos y las protuberancias.

El aislamiento físico de cada una de las figuras está reforzado por un tratamiento retratístico, que rehuye la idealización, y por las distintas actitudes de los personajes.

 La ley francesa permitió que se realizaran 12 copias de la escultura tras la muerte de Rodin. La técnica del vaciado permitió hacer varias copias a partir del molde original.
UNIVERSIDAD DE STANFORD EN CALIFORNIA
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