viernes, 8 de enero de 2010

MADRID EN TIEMPOS DE CARLOS III

"El mejor Alcalde de Madrid, el rey Carlos III" así se manifiesta, en muchos folletos turísticos, la labor de este monarca que mejor representa el despotismo Ilustrado. El siglo XVIII fue un siglo de reformas que se prolongaron a lo largo de toda la centuria, especialmente con Carlos III.
Sin ser un intelectual, su educación le llevó a la profunda creencia de que el más alto sentido del deber de un monarca era engrandecer la Monarquía y mejorar la vida de su pueblo. Y ese profundo convencimiento lo animaría a liderar una renovación del país a través de una práctica a medio camino entre el idealismo moderado y el pragmatismo político.
Entre las reformas destaca el embellecimiento y saneamiento de Madrid, empedrando las calles, poniendo alumbrado público, evacuación de basuras, construcción de paseos y monumentos como la Puerta de Alcalá, Museo del Prado, Observatorio Astronómico, Jardín Botánico, fuentes de Neptuno y Cibeles. Una ingente labor de urbanización de la ciudad.
ANTONIO JOLI: "Calle de Atocha"

LA PUERTA DE ALCALÁ (1769) es uno de los monumentos más significativos de Madrid junto con la cercana fuente de Cibeles. Fue mandada construir por el rey Carlos III y es obra del arquitecto Francesco Sabatini. Se halla en la Plaza de la Independencia, en el cruce de las calles de Alcalá, Alfonso XII, Serrano y Salustiano Olózaga y junto a la Puerta de España, entrada principal a los jardines del Retiro. Al igual que la calle en que se halla, la Puerta recibe su nombre por hallarse en el camino que conducía a la localidad de Alcalá de Henares.

Concebida como un gran arco triunfal, dentro del barroco clasicista, está organizada por un cuerpo con cinco vanos, arcos de medio punto en los tres centrales, y menores, y adintelados los laterales, más un ático sobre el eje intermedio, coronado por un frontón triangular hacia el interior y semicircular, partido con las armas reales, hacia el exterior. Este frente está adornado con diez semicolumnas, mientras que el otro con el mismo número, pero de pilastras más dos semicolumnas, todas de orden jónico y apoyadas sobre un zócalo.De líneas sencillas y armónicas, fue construida con materiales tradicionales, granito de Segovia para la arquitectura y piedra de Colmenar para los motivos decorativos, angelotes, escudos, armas, yelmos, obra de los escultores Roberto Michel y Francisco Gutiérrez.

LA FUENTE DE CIBELESBajo el reinado de Carlos III, en 1767, el Conde de Aranda encargó el diseño del Salón del Prado que incluía la fuente.
La fuente de la Cibeles se instaló en 1782 en el Paseo de Recoletos, junto al Palacio de Buenavista, orientada hacia el Paseo del Prado, de cara a la de Neptuno. Toda la fuente fue esculpida en mármol cárdeno del pueblo de Mostesclaros (Toledo), de acuerdo con el
proyecto de Ventura Rodríguez.
La figura principal es la diosa Cibeles, obra del escultor Francisco Gutiérrez. Está montada en un carro dispuesto sobre una roca que se eleva en medio del pilón. En sus manos lleva un cetro y una llave y en el pedestal se esculpieron un mascarón que escupía agua por encima de los leones hasta llegar al pilón, más una rana y una culebra que siempre pasan desapercibidas. Dos leones esculpidos por el francés Roberto Michel, tiran del carro. Los leones representan a los personajes mitológicos Hipómenes y Atalanta, la gran cazadora del grupo de Diana. Hipómenes se enamoró de ella y consiguió sus favores con la ayuda de Afrodita y del truco de las manzanas de oro, pero al cometer los amantes sacrilegio cuando se unieron en un templo de Cibeles, Zeus se enfureció y les convirtió en leones condenándoles a tirar eternamente del carro de la gran diosa.
LA FUENTE DE NEPTUNO
El proyecto (1780-84) fue realizado en marmol blanco por Juan Pascual de Mena. Forma parte, junto con la Cibeles, y la Fuente de Apolo o de las Cuatro Estaciones de los tres grandes grupos escultóricos diseñados por Ventura Rodríguez para el Salón del Prado. Consiste en un gran pilón circular en cuyo centro se encuentra el dios Neptuno, dios de los mares, con una culebra enroscada en la mano derecha y el tridente en la izquierda, sobre un carro formado por una concha tirada por dos caballos marinos con cola de pez. Alrededor del carro se ven focas y delfines que arrojan agua a gran altura. El dios de las aguas aludiría a la Marina que Carlos III reformó para hacerla más competitiva y reforzar el nexo con las colonias.
La fuente, que en un principio estuvo situada en el extremo del Prado de Apolo, mirando a la fuente de Cibe
les, fue trasladada al centro de la plaza de Cánovas del Castillo en 1898, lugar en donde sigue actualmente.
LA FUENTE DE APOLO O DE LAS CUATRO ESTACIONESLa Fuente de Apolo, diseñada por Ventura Rodríguez, se empezó a construir en 1780 durante el reinado de Carlos III por Manuel Álvarez, el Griego, que se encargó de las Cuatro estaciones, la figura de Apolo la realizó Alfonso Vergaz en 1802, aunque no fue hasta el reinado de Carlos IV cuando se puede dar por terminada.
Es también conocida como fuente de las Cuatro Estaciones, por las esculturas representadas en la parte baja.
Entre ellas muestro la ALEGORÍA DE LA PRIMAVERA

EL MUSEO DEL PRADO
El Museo del Prado fue construido bajo el reinado de Carlos III, en el año 1785. Fue un encargo directo del monarca al arquitecto Juan de Villanueva. El proyecto forma parte de un ambicioso plan de modernización científica, confeccionado a la medida del rey ilustrado y de su gabinete de intelectuales y artistas renovadores. En principio no había de funcionar como pinacoteca, sino que se trataría del Gabinete de historia natural. Así, formaba parte de otro gran complejo que incluía el Observatorio Astronómico y el Jardín Botánico, que aún hoy podemos visitar. Todo ello inmerso en los jardines del Buen Retiro.
El proyecto arquitectónico de la actual pinacoteca fue aprobado por Carlos III en 1786. Supuso la culminación de la carrera de Villanueva y una de las cimas del neoclasicismo español. OBSERVATORIO ASTRONÓMICO
Carlos III, a propuesta del célebre marino y científico Jorge Juan, ordenó la creación del Real Observatorio Astronómico de Madrid.
EL JARDÍN BOTÁNICO

Actualmente situado en el Paseo del Prado, junto al Museo del mismo nombre. Aunque fue Fernando VI quien ordenó la creación del Real Jardín Botánico de Madrid, fue Carlos III, quien lo trasladó a su emplazamiento actual dándole un impulso inicial. El encargo se hizo a Sabatini (habitual arquitecto del rey) y a Juan de Villanueva.Estatua del naturalista y botánico, Cavanilles y Palop (Valencia, 16 1745 - Madrid, 1804) en el Jardín Botánico.
PALACIO REAL
Ha sido la residencia oficial de los reyes de España desde Carlos III hasta Alfonso XIII, y más tarde de los presidentes de la II República. Desde la década de 1940 su custodia y conservación depende de Patrimonio Nacional, y además de estar abierto al público esta reservado para las ceremonias y actos públicos en los que participa el rey Juan Carlos I como Jefe del Estado. Los orígenes del Palacio Real se remontan al siglo IX, cuando el reino musulmán de Toledo construyó una edificación defensiva que luego fue usada por los reyes de Castilla.ANTONIO JOLI: "Palacio Real", 1750
En el Siglo XVI, se construyó el Antiguo Alcázar. En 1734, un gran incendio redujo a escombros el Alcázar de Madrid, principal centro de poder de la monarquía hispánica y residencia de los soberanos de la Casa de Austria. Felipe V y su familia entonces residían en el palacio del Buen Retiro, pues era conocida la aversión del rey a este edificio de trazas barrocas que en nada se parecía a los grandiosos palacios rococó de su Francia natal.
Felipe V quiso que el Palacio Nuevo ocupase el mismo lugar. Para evitar que un nuevo incendio lo consumiera, no se uso madera en su construcción. Las obras finalizaron en 1755.
La desaparición del Alcázar y la construcción de un nuevo Palacio Real iban a permitir al primer soberano de la Casa de Borbón mostrar la imagen de la nueva monarquía. Así, FELIPE V dispuso que el nuevo palacio fuera digno de una capital monumental, con capacidad para albergar no solo la residencia de la familia real, sino también a diversas instituciones político administrativas de la corona.
La traza del nuevo palacio fue encargada al italiano Filippo Juvara en 1735. Desde un principio, Juvara tuvo en mente la realización de un gran palacio comparable con el de la corte de Versalles, y proyectó un colosal edificio tres veces mayor que el actual. El lugar no tenía la capacidad para albergar el proyecto de Juvara. Tras la muerte de Juvara Felipe V quiso que fuera su discípulo Juan Bautista Sachetti quien adaptara el proyecto de Juvara al solar del antiguo Alcázar.
Fueron razones practicas las que tuvo Felipe V para construir el palacio en el mismo lugar, como la belleza de las vistas hacia los cazaderos reales de la Casa de Campo, El Pardo y la sierra, pero la más decisiva fue simbólica: manifestar a través del emplazamiento y de la arquitectura la continuidad, la renovación y la solidez de la Monarquía.
La aversión que Fernando VI sentía hacia su madrastra Isabel de Farnesio, que desterró de la corte a comienzos de su reinado, quedó de manifiesto al excluirla de las estatuas de los reyes españoles que se estaban haciendo para ornamentar las fachadas y la balaustrada del palacio. Cuando CARLOS III subió al trono en 1759, además de reparar esta afrenta a su madre retirando todas las estatuas, se obstinó en darle un impulso definitivo a la terminación de las obras del palacio. En 1764 Carlos III estableció su residencia en el palacio.
Encarga las obras al arquitecto FRANCISCO SABATINI, que había llegado a Madrid con el monarca desde Nápoles y el 1 de diciembre de 1764, Carlos III y su familia se convirtieron en los primeros moradores del palacio.
GIANBATTISTA TIEPOLO: "La glorificación de la monarquía española", 1765. Salón del Trono.
El techo del salón del Trono del Palacio Real de Madrid ofrece esta gran obra del artista veneciano, uno de los grandes exponentes del Barroco decorativo.
Tiépolo, que llegó a Madrid con su estilo Rococó, se encontró con el rigor y la austeridad clásica del Neoclasicismo defendido por Mengs.
Del reinado de Carlos III se conservan prácticamente intactos el Salón del Trono, el Salón de Gasparini, la Real Capilla, la Sala de Porcelana, el Salón de Alabarderos y buena parte de los frescos que se pintaron en techos y bóvedas. El resto de las salas fueron cambiadas por los sucesivos soberanos predominantemente en estilos imperio y neoclásico. Y es que cada vez que subía al trono un soberano hacía reformas cambiaba la decoración y el emplazamiento de sus habitaciones en palacio.
El resultado de este largo proceso histórico es, sin ninguna duda, uno de los palacios más bellos de Europa, ya no solo por su arquitectura, sino también por las numerosas obras de arte que decoran sus salas.
Mengs es aplaudido por las clases cultas e ilustradas de Madrid, por Jovellanos, por Moratín, por todos aquellos que siguen los atrevidos pensamientos de la Ilustración francesa. Carlos III mostró un especial interés por el arte y la cultura que se había consolidado en sus años como monarca de Nápoles y Sicilia. Consideraba que la obra de arte era un vehículo ideal para transmitir los símbolos del poder y las ideas ilustradas. La pasión del monarca y de su esposa, María Amalia de Sajonia, por la música, el teatro y la arquitectura, dio lugar a un largo periodo de espléndida producción artística.
Con su llegada a España, van a incorporarse al país artistas de la talla de Tiépolo, Mengs o Corrado Giaquinto. Los reales sitios serán objeto de numerosos proyectos decorativos.
CORRADO GIAQUINTO: "Nacimiento del sol y triunfo de Baco" (Palacio Real)
Fuentes: LA MONARQUÍA HISPÁNICA
Carlos III, el rey ilustrado (1716-1788)

miércoles, 18 de noviembre de 2009

CARLOS III: UN MONARCA ILUSTRADO EN ESPAÑA

El rey parte hacia España
En 1759 Carlos III, rey de Nápoles, abandonaba su plácida residencia de Caserta para ceñirse la corona de España. Después de los esfuerzos diplomáticos y guerreros de su madre por encontrarle un acomodo en Italia, un capricho de la historia le brindaba su vuelta a la capital madrileña como soberano.
Una oleada de expectación acompañaba su llegada. La obra realizada en el reino de Nápoles lo erigió en monarca ilustrado a los ojos de los sectores más cultos de la sociedad española. Los ilustrados españoles soñaban con sacar al país de su atraso y confiaban en que el rey ayudara a derribar los muros del inmovilismo.
Al llegar a Madrid, el rey, más atraído por la emoción de la caza y sus trofeos que por las tareas de gobierno, abanderó una reconstrucción no traumática que buscaba restituir a España su protagonismo en Europa.

Pietro Fabris
El rey que Madrid recibió el 9 de diciembre de 1759, en medio de una incesante lluvia, era un monarca experimentado y maduro, como gobernante y como persona, lo cual representaba una cierta novedad en la historia de España. En estos primeros tiempos madrileños, Carlos vivió una experiencia familiar agradable y otra amarga. La primera se produjo por la designación de su primogénito, el futuro Carlos IV, como heredero de la corona española, sobre lo cual existían algunas dudas dado que había nacido fuera de España. El segundo, fue la desaparición de su esposa, que con la salud quebradiza y con cierta nostalgia napolitana no pudo superar el año de estancia en España. Esta muerte afectó seriamente a Carlos, que ya no volvería a desposarse nunca más pese a algunas insistencias cortesanas.

¿Cómo era el rey?

GOYA: retrato de caza de Carlos III
Mengs: retrato de Carlos III con armadura. El monarca que España iba a tener en los próximos treinta años mantendría una misma tónica de comportamiento en su vida personal. Según todos los datos recogidos por sus biógrafos, era una persona tranquila y reflexiva, que sabía combinar la calma y la frialdad con la firmeza y la seguridad en sí mismo. Cumplidor con el deber, fiel a sus amigos íntimos, conservador de cosas y personas, era poco dado a la aventura y no estaba exento de un cierto humor irónico. Dotado de un alto sentido cívico en su acción de gobierno, tenía en la religión la base de su comportamiento moral, lo que le llevaba a sustentar un acusado sentido hacia los otros y una cierta exigencia sobre su propio comportarse, que concebía siempre como un modelo para los demás, fueran sus hijos, sus servidores o sus vasallos.
La formación religiosa, humanística, idiomática, militar y técnica se combinaría durante años con la cortesana del baile, la música o la equitación para ir forjando la personalidad de un joven de buen y mesurado carácter, solícito a las sugerencias paternas y educado en la convicción de la evidente supremacía de la religión católica. También fue en su infancia cuando Carlos se aficionó a la caza y a la pesca, pasiones, especialmente la primera, que nunca abandonaría a lo largo de su vida.

Con Carlos III comienza el Despotismo Ilustrado en España
A pesar de que todavía continuamos dentro del periodo de monarquías absolutistas, el reinado de Carlos III es plenamente reformista desde el punto de vista socio-político y económico. Carlos III realizó importantes cambios sin quebrar la estructura básica del Antiguo Régimen: despotismo ilustrado, con ayuda de un equipo de ministros y colaboradores ilustrados. Entre los ilustrados se extendió la conciencia de la necesidad de emprender reformas en la agricultura, ocupación que ocupaba a la mayoría de la población y que estaba muy atrasada. Para ello se crearon asociaciones como las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País y los ministros de Carlos III prepararon diversos planes de reforma como el Memorial Ajustado de Campomanes y el Informe sobre la Ley Agraria de Jovellanos.
GOYA: "Jovellanos"GOYA: "Floridablanca"¿Cuál fue su política exterior?
Durante su matrimonio con María Amalia de Sajonia, Carlos III se mantuvo neutral con todas las naciones europeas, como su padre.
Al morir su esposa, Carlos III se acercó más a Francia.
Intentó mantener el prestigio español y su presencia colonial, amenazada por el expansionismo de Gran Bretaña y Francia, principalmente.
Realiza el TERCER PACTO DE FAMILIA firmado con Francia en 1761 por el cual se alinea España con Francia en su conflicto permanente con Gran Bretaña.
Para ello, reformó el ejército e incrementó el poder naval español, hasta el punto de que su armada pudo ser considerada en su época como la más poderosa después de la británica.
Sus objetivos fundamentales fueron:
- mantener la paz en el Mediterráneo para garantizar el comercio español en estas aguas
- neutralizar a Gran Bretaña en las colonias americanas y
- recuperar Menorca y Gibraltar de manos de los ingleses.

España interviene en la Guerra de los Siete Años (1756-63) y en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América (1775-83). Ayuda a las colonias angloamericanas de Nueva Inglaterra a ganar su independencia y recobra la isla de Menorca.
El Tratado de Versalles de 1783 puso fin a la guerra. España recuperó Florida, los territorios del golfo de México, aunque no pudo hacer lo mismo con Gibraltar.
España, de esta forma, contribuyó a la independencia de los Estados Unidos, hecho que creó un precedente para la emancipación de las colonias españolas en el siglo XIX.

Política interior Inició un programa de reformas sociales, políticas y económicas, que lesionaban los intereses de la oligarquía aristocrática y religiosa, las cuales alentaron el motín de Esquilache (1766)

Otorgó poder político a la burguesía, favoreciendo sus intereses con iniciativas legislativas como la creación de la Orden de Carlos III. En política comercial: supresión de aduanas interiores, liberación del comercio de granos (1765), del comercio con América (1778), fundación de las Juntas de Comercio, la Sociedad Económica de Amigos del País, etc. Interesado en promover la prosperidad del país, su programa de reformas e iniciativas alcanzó a las obras públicas, destacando la construcción del pantano de Loja, el puerto de San Carlos de la Rápita o la repoblación de Sierra Morena, creando municipios de nueva construcción como La Carolina. En política industrial: finalización de los sistemas gremiales, protección de la industria privada, incremento de las manufacturas reales.En hacienda: unificación del sistema monetario, se crean los valores reales, el primer papel moneda, la primera banca estatal.

En política agraria: reparto de tierras comunales, medidas para la división de latifundios, regulación de los arrendamientos rústicos, disposiciones contra los privilegios de la Mesta, nuevas colonizaciones, constituyeron los primeros intentos de reforma agraria.
La colonización de Sierra Morena El Fuero de Población, 1767
La repoblación de Sierra Morena y los despoblados andaluces entre Córdoba y Sevilla fue un objetivo que se propuso el rey Carlos III, que tras decretar en Junio de 1761 la construcción de la carretera general de Andalucía por Despeñaperros, necesitaba que el camino dejara de ser ruta preferida para bandidos que se beneficiaban de los extensos campos despoblados.


En el ámbito cultural, Carlos III entendía que la prosperidad nacional pasaba por el desarrollo cultural y educativo. En este sentido, impulsó la investigación científica, reformó la docencia y favoreció la difusión de los conocimientos.
Llevó a cabo la expulsión de la Compañía de Jesús -fundada en 1540- producto de una política de separación de la Iglesia y el Estado basada en el principio de la soberanía nacional.
Supresión de la institución oligárquica de la Inquisición española.
El reinado de Carlos III fue uno de los más gloriosos de toda la historia de España, a pesar de que muchos de sus proyectos reformistas quedaron sin realizar ante la reacción de los grupos privilegiados. Aún así quedan muchos testimonios de su política de modernización del país y en especial las reformas en el urbanismo madrileño del que haré la próxima entrada. Carlos III murió en 1788 sucediéndole en el trono su hijo Carlos IV.

sábado, 14 de noviembre de 2009

LA HISTORIA A TRAVÉS DEL ARTE: CARLOS III EN ITALIA


Rey de Nápoles como Carlos VII y de España como Carlos III (1759-88),perteneciente a la Casa de Borbón (Madrid, 1716-88). Era el tercer hijo de Felipe V, y primero que tuvo con su segunda mujer, Isabel de Farnesio, por lo que fue su hermanastro Fernando VI quien sucedió a su padre en el trono español.
Isabel de Farnesio de Parma aconsejada por el cardenal italiano Alberoni, inició una campaña política exterior para reconquistar los territorios perdidos en Italia tras el Tratado de Utrech y así obtener una corona para su hijo. Con él se inicia la rama de Borbón-Dos Sicilias, que reinó en Nápoles hasta la unificación de Italia (1861).
Carlos sirvió a la política familiar en la lucha por recuperar la influencia española en Italia: heredó inicialmente de su madre los ducados de Parma, Piacenza y Toscana (1731); pero más tarde, al conquistar Nápoles Felipe V, en el curso de la Guerra de Sucesión de Polonia (1733-35), pasó a ser rey de Nápoles con el nombre de Carlos VII.
Al morir Fernando VI en 1759 sin dejar descendencia, heredó el trono de España, que pasó a ocupar en 1759, dejando el trono de Nápoles a su tercer hijo, Fernando IV.

Nápoles no fue para Carlos un destino intermedio en espera del gran reino de España. Allí vivió un cuarto de siglo, allí emprendió una política reformista en un complicado país dominado por las clases privilegiadas y allí constituyó, con su amada esposa María Amalia, una familia numerosa de trece hijos, siete mujeres y seis varones.
La pasión del monarca y de su esposa, María Amalia de Sajonia, por la música, el teatro y la arquitectura, dio lugar a un largo periodo de espléndida producción artística. Especial importancia tienen en la muestra los retratos del monarca y su familia realizados por Giuseppe Bonito, Clemente Ruta, Francesco Liani, así como los de Giacinto Diano, Vanvitelli y Bernardo Tanucci.


Durante su reinado napolitano, Carlos configuró definitivamente su carácter y su modelo de reinar, siempre ayudado por su consejero personal Bernardo Tanucci y siempre tutelado por sus padres desde Madrid. En términos generales aprendió a ser un rey moderado en la acción de gobierno, un soberano que supo animar una política reformista que, sin acabar con todos los problemas que sufría el abigarrado pueblo napolitano y sin menoscabar los poderes esenciales de la nobleza, al menos sí consiguió que el reino se consolidara como tal, que fuera cada vez más italiano y que tuviera una cierta consideración en el concierto internacional.
Carlos III fue el gran reformador del reino, que en el siglo XVIII arrastraba serios problemas económicos. Influenciado por las ideas de la Ilustración, Carlos III luchó en contra de los fueros eclesiásticos controlando fiscalmente sus bienes, redujo también los derechos de inmunidad y asilo.

En los más de cincuenta años del gobierno de Carlos III , la producción agrícola y ganadera tuvo un notable progreso, dando empuje a las actividades comerciales. En 1755 se inauguran en la Universidad de Nápoles las cátedras de Economía y Astronomía, únicas en su momento. Entre las obras que emprendió el monarca estuvieron la construcción del Palacio de Caserta, el Museo de Capodimonte, el Palacio Portici, la Capilla de San Severo y el Teatro de San Carlo, además de construir refugios para pobres e iniciar el proceso de las excavaciones en los sitios de Pompeya y Herculano.
PALACIO DE CASERTAEl Palacio Real de Caserta es un palacio barroco situado en Caserta, en la región italiana de Campania. El edificio fue encargado por el rey Carlos VII para que sirviese de centro administrativo y cortesano del nuevo Reino de Nápoles, al tiempo que símbolo del poder real. El monarca quiso dotar a la dinastía Borbón-Dos Sicilias de una residencia de la talla de Versalles.
El arquitecto elegido fue Luigi Vanvitelli, en cuya obra predominaba el Barroco racionalista, muy próximo al Neoclasicismo. Vanvitelli se hizo cargo del diseño del parque y los jardines, aparte de dirigir las obras del palacio.

No obstante, Carlos jamás vio su proyecto finalizado, pues hubo de partir de Nápoles para ocupar el trono español a la muerte de su hermano, Fernando VI. El palacio sirvió de residencia veraniega a su hijo Fernando y a los demás monarcas de las Dos Sicilias hasta su incorporación al Reino de Italia. El edificio, junto con los jardines y el complejo arquitectónico del Belvedere de San Leucio, fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Con la construcción del Palacio, se plantea la necesidad de realizar prestigiosos proyectos decorativos destinados al Real Sitio que pudieran competir con los de las más importantes cortes europeas.


FIN DE SU REINADO EN ITALIA
Cuando ya pensaba que su destino último era Nápoles, la muerte sin descendencia de su hermanastro Fernando VI lo condujo de vuelta a su patria de nacimiento. Carlos cumplió así con unos designios testamentarios que en buena parte él consideraba dictados por la Divina Providencia. Dejando como rey de las Dos Sicilias a su hijo Fernando IV y siendo despedido con afecto por el pueblo, embarcó rumbo a Barcelona, donde el calor popular vino a demostrar que las heridas de la Guerra de Sucesión cada vez estaban más cicatrizadas.


Organizada por la Embajada de Italia para conmemorar el 250 aniversario de la coronación de Carlos de Borbón como rey de España y con el patrocinio de Endesa, se está celebrando en Madrid la exposición: "Italia rinde homenaje a Carlos III, un rey entre Nápoles y España". La muestra recorre la trayectoria vital del monarca desde la vertiente artística. Sede de la exposición: Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

lunes, 12 de octubre de 2009

EL TIEMPO HISTÓRICO


Estupenda animación sobre el tiempo histórico ofrecida en la página web:
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