¿QUÉ ES UN CALENDARIO?
El calendario egipcio surge a principios del tercer milenio antes de la era cristiana, y es el primer calendario solar conocido de la Historia. El papiro Rhind es el primer texto egipcio que menciona los 365 días del año.
El Templo de Abu-Simbel, dedicado al Faraón Ramsés II, tiene localizado bajo su santuario, a 180 pies de distancia de la única apertura del templo , una estatua del Fara
ón. Los rayos del sol han iluminado el rostro del faraón dos veces al año: el 22 de febrero y el 22 de octubre durante más de 3.200 años. Si la mínima fracción del día no se hubiese considerado, esa luz ya no daría en la efigie.Durante 24 minutos, los rayos recorrieron una distancia de 60 metros hasta llegar al sanctasanctórum del templo para anunciar el inicio del mes de 'Bert', que marcaba el comienzo de la temporada agrícola para los antiguos egipcios y la conmemoración del ascenso al trono de Ramsés II.
La única ocasión en la que se vuelve a iluminar la estatua es el 22 de febrero, con motivo del cumpleaños del rey egipcio.
Los ingenieros de la UNESCO que participaron en el salvamento del templo tuvieron en cuenta este fenómeno y consiguieron que se repitiese en su nueva localización, varios metros por encima de su emplazamiento original.
¿EN QUÉ AÑO ESTAMOS EN...?




CALENDARIO MUSULMÁN: 1430 
Los pueblos musulmanes toman como primera referencia para su calendario el momento en que Mahoma huyó de La Meca en dirección a Medina. Este viaje, la Hégira, se produjo 16 de julio del año 622 de la era cristiana, pero su estructura, que es puramente lunar, hace que 34 de sus años equivalgan a 33 del calendario gregoriano. El año musulmán tiene 12 meses de 29 y 30 días alternos. Es el único basado únicamente en el ciclo lunar. Por ello el Ramadán –su fiesta más conocida- nos parece tan arbitraria en sus fechas.
La reforma del calendario fue estudiada y realizada por los matemáticos de la Universidad de Salamanca, que presentaron al Papa la propuesta definitiva.El Papa promulgó el uso de este calendario por medio de la bula Inter gravissimas.










poblados en esta ocasión de criaturas feroces o dignas de compasión debidas al artista que aprendió de Velázquez y que se perdió consigo mismo en el Prado, para encontrarse. Tuve la suerte, decía, de recibir además los conocimientos de Manuela Mena y Miguel Zugaza, excelente compañía: no es pequeño regalo..jpg)